sábado, 27 de agosto de 2016

LA VARITA DE LOS SUEÑOS



El ávaro visita su tesoro por traerle a la memoria que es su dueño, carcelero de su moneda.

Francisco de Quevedo.
Espero que os guste.
Un beso con achuchón.



imagen tmaada de internet


Una bruja codiciosa,
robó la varita al hada,
para tener bellos sueños,
y la escondió en su almohada.

Cuando se marchó a dormir,
la varita estaba allí,
pero no hubo ningún sueño
que la hiciera más feliz.

Otro día amaneció
y la varita encontró,
pero ningún sueño tuvo,
ningún sueño recordó.

Cuando salió de paseo
al rato volvió a mirar,
la varita de los sueños
allí estaba, en su lugar.

Cuando se marchó a comer,
tuvo otra vez que volver,
se pasó toda la tarde
volviendo y mirando a ver.

Y la bruja codiciosa
así pasaba los días,
se alejaba pocos metros,
pero al momento volvía.

Fueron pasando los meses,
y tener esa varita
se convierte en pesadilla,
que solo la mortifica.

Pensando, pensando un día,
encontró una solución,
la ató bien a una cadena
y a su cuello la colgó.

Pero tanto le pesaba
que le salió una joroba,
y no le quedaban fuerzas
para subir a la escoba.

Muy enfadada la bruja
pensó que estaba maldita,
le quedó muy mal humor,
y la quemó en su marmita.

 

Cuento registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual.

miércoles, 24 de agosto de 2016

SIEMPRE NIÑOS

Hice este poema para un libro solidario por el terremoto que hubo en Haiti en el año 2010.
Hoy lo comparto de nuevo, con mucho dolor, por el terremoto 
que ha habido en Italia.
Dedicado a todas las personas que han sufrido
la devastación de un terremoto. 
Un beso con achuchón para todos los niños
que están sufriendo ahora.



Imagen tomada de internet.
Los niños semi desnudos
en la calle están jugando,
a pesar del terremoto
siempre están imaginando.

Levantarán un castillo
donde estaba antes su casa,
junto a las bellas palmeras,
y playas de arena blanca.

La fortaleza tendrá alas
para que puedan volar,
y si la tierra se mueve
podrán al cielo escapar.

Y si despierta de nuevo
con apetito voraz,
le darán sus caramelos,
los dulces la calmarán.

En el presente la muerte
los gritos y los heridos,
en el fututo la vida,
el llanto del recién nacido.

Con envidia los adultos
quieren volverse chiquillos,
escapar de su dolor,
y aprender a hacer castillos.

Cuento registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual.