sábado, 16 de marzo de 2019

¡YA ESTOY AQUÍ!

¿Qué sentirá el niño al nacer?
  Recordé la explosión de emociones y la alegría que sentimos las madres al tener por fin a nuestros bebés en brazos. 
Espero que os guste.
Un beso con achuchón.
Imagen tomada de internet

Imagen tomada de internet

¿Llegó el momento mamá?
Por aquí está todo oscuro,
pero me encuentro muy bien
calentito y muy seguro.

Quiero que me abraces fuerte
me calma sentir tu arrullo,
pero nacer me da miedo
pues no conozco el futuro.

Quiero ver a mi papá
conocer a mi hermanito.
¿Llegó el momento mamá?
¡Otra vez me ha entrado hipo!

Me empujas con mucha fuerza,
¿me quieres echar de aquí?
No me dejes solo ahora,
¡no me dejes solo allí!

Mamá, no escucho tu voz,
de repente siento frío,
se desmorona mi mundo,
me encuentro triste y vacío.

No me dejes, tengo miedo,
¿Mamita, sigues ahí?
Qué doloroso resulta.
¿Te duele también a ti?

¡Mamita, te quiero tanto!
¿Las lágrimas son por mí?
Ya no tengo miedo alguno,
aunque lloro soy feliz.

¡Mamá te veo radiante!
¿Esa sonrisa es por mí?
Al fin estoy en tus brazos
Mamita, ¡ya estoy aquí!

Cuento registrado en el Registro de la Propiedad intelectual 

¿Cuándo se empieza a ser madre? ¿En qué momento deja la mujer de ser tan sólo “ella” para convertirte en mucho más?

En mi opinión, lo que una mujer cree que será convertirse en madre dista, en mayor o menor medida, de la realidad posterior. Lo que imagina durante los meses previos será, cuanto menos, distinto y, por lo general, superará sus expectativas.

Es durante el embarazo cuando se producen en la mujer numerosos cambios: personales, sociales, familiares…que van preparando a la futura madre para su nuevo y maravilloso rol.

A lo largo de esos meses ella se imagina cómo será su nueva situación, escucha atentamente las experiencias y opiniones de otras madres, lee y se informa sobre la maternidad…Fantasea tanto con la identidad de su futuro bebé como con la que ella misma tendrá en su nuevo rol como madre. Pero lo que probablemente aún no sepa es que la maternidad es una crisis, un hecho de gran trascendencia, un cambio vital que pondrá su mundo patas arriba de la mejor manera posible.

Dejará de ser tan sólo “ella” para ser mucho más. Se convertirá en apoyo, almohada, refugio, abrazo, modelo a seguir, primer amor…

La evolución emocional del embarazo llega a su punto final con el parto el cuál la mujer recordará siempre. Cuando recibes por primera vez a tu bebé sobre tu cuerpo, los nervios propios de la situación y la incertidumbre hacen que no seas del todo consciente de que ese momento jamás lo olvidarás y que por muy doloroso que haya podido resultar, por poco idílico que sea estar rodeado del personal del hospital, máquinas y artilugios sanitarios…volverías a ese instante siempre que pudieras.

En ese momento, cuando el bebé nace, se produce también el nacimiento de una madre. De este proceso habla Stern añadiendo que, aunque se trata de un proceso secuencial durante nueve meses, se completa tras el nacimiento del bebé y continúa durante toda la vida.

Personalmente, una vez habiendo sido madre ya y a pocos meses de serlo de nuevo, siento una explosión de sentimientos. Por un lado, incredulidad ¿de verdad podré querer tanto a alguien como quiero ya a mi hija? Y por otro lado ilusión porque sé que sí, que eso será posible y que, de nuevo, mis expectativas se verán superadas por mis pensamientos y fantasías actuales.

Retomando la pregunta con la que empecé este texto, por lo tanto, ¿Cuándo se empieza a ser madre? En mi opinión, esto ocurre la primera vez que una mujer piensa en su futuro bebé. Eso, dependiendo de cada caso, puede ocurrir, bien cuando le ve por primera vez y es consciente de tener que cuidar de otro ser humano o bien desde el momento en que lo desea con mucha fuerza y descubre su deseo de ser madre. Tan sólo el pensamiento de imaginarse como tal y desearlo ya hace de ella otra mujer.

Celia García Llorente
Pedagoga y psicóloga colegiada nº CL 4836

 

miércoles, 27 de febrero de 2019

EL CONEJITO QUE QUERÍA JUGAR (JUEGO COMPRENSIÓN LECTORA)


Juego comprensión lectora

Para que los niños comprendan bien un cuento lo mejor es escenificarlo (elegiremos uno siempre de acuerdo a su edad)
He elegido una de mis poesías infantiles titulada “El conejito que quería jugar” 


EL CONEJITO QUE QUERÍA JUGAR

Tres conejos aburridos
estaban en la pradera,
y un conejo blanco y grande
se acercó por la ladera.

El primero era muy gordo
el segundo muy delgado
el tercero pequeñito
con el pelaje azulado

¿Vienes a jugar conmigo?
Dijo el conejo al más gordo,
y el otro al ver su color,
sin responder se hizo el sordo.

¿Quieres que juguemos juntos?
Preguntó luego al delgado,
y el otro al ver su tamaño
saltó pronto hasta otro lado

¿Quieres venir a jugar?
Preguntó al tercer conejo
¡Claro que sí! dijo alegre.
Y jugaron sin complejos.

Los otros dos se miraron
y aunque querían jugar,
alejándose uno de otro
se aburrieron mucho más.


Haremos unas pegatinas de cuatro conejos con las características físicas dadas. Ellos mismos elegirán su pegatina (tapada) sin que puedan ver el personaje elegido hasta después de leer el poema. En caso de que el número de niños sea mayor, o queramos realizar el juego en el aula, haremos grupos de cuatro y habrá pegatinas para todos. Si el número de niños fuera impar, uno hará de narrador. Siempre elegiremos un juego en el que forzosamente se necesiten más de dos niños para poder jugar. Muy importante es tener los dibujos de nuestros cuatro conejitos expuestos en algún lugar visible para que los niños no se equivoquen a la hora de buscar al compañero de juego.
 
Pegaremos sus correspondientes pegatinas en la frente, de tal manera que el niño vea las del resto pero no la suya. Después les diremos que todos pueden empezar a jugar al corro de las patatas, pero nadie lo hará con el conejo blanco, de tal modo que el niño que tenga ese personaje se sentirá excluido por los demás del juego Seguidamente no podrán jugar con el conejo gordo, pero sí con todos los demás. Después no podrán jugar con el conejo delgado, pero sí entre los demás. Después no podrán jugar los conejos entre sí, con lo que al ser todos conejos, ninguno de ellos podrá jugar. Para terminar jugarán todos los conejos, con independencia de su aspecto físico, con lo que todos estarán integrados en el juego y se divertirán saltando al corro.
A continuación procederemos a leer la poesía, indicándoles que deberán prestar atención porque les puede tocar escenificar cualquier personaje.


Escenificaremos la poesía infantil y cada niño representará su personaje.

Después de jugar al corro y leer el poema podemos hacer actividades del tipo siguiente:

El cuento se titula.
      a. El conejito que saltaba
      b. El conejito blanco
      c. El conejito que quería jugar

¿Cuántos conejos hay en este poema?
a.  2 conejos
b.  3 conejos
c.  4 conejos

¿Quieres venir a jugar?, lo dice
     a. El conejo gordo
     b. El conejo delgado
     c. El conejo blanco

El conejo blanco además es
     a.-Pequeño
     b. Gordo
     c. Grande

¿Cómo crees que se siente el conejo blanco cuando los demás conejos no quieren jugar con él?
a.  Contento
b.  Hambriento
c.  Triste

Para terminar podemos seguir con preguntas:

¿Qué conejito te hubiera gustado representar?
 ¿Te has sentido bien con tu personaje?
¿Cambiarias algo de esta historia? ¿Por qué?
¿Es mejor aburrirse o jugar?
¿Qué conejitos crees que se lo pasaron mejor?

Animaremos a los niños a hacerse preguntas y darse respuestas entre ellos. Pueden terminar por colorear los conejos según las características físicas dadas.
Con este tipo de actividades haremos mucho más fácil que los niños comprendan el mensaje.

LEER ES HACERSE CULTO, LEER ES HACERSE SABIO, LEER ES MÁS QUE UN ENTRETENIMIENTO, LEER ES UN PLACER.
SI LOS BURRITOS LEYERAN SE CONVERTIRÍAN EN CABALLOS DE RAZA.
SI LOS GUERREROS LEYERAN POESÍA SE CONVERTIRÍAN EN ANGELITOS SIN ALAS.

Gloria Fuertes

Me llamo

Mi foto
Nací en Segovia, el 28 de septiembre de 1959. Soy la autora de los libros de cuentos y poesía infantil: Fantasía en Poesía, UniVersos, Los Cucusillas (publicado por editorial Ramaraga Cuentos, Villena, y editorial Trillas de Méjico), La Rosa y la Hormiga (publicado por la editorial argentina Aquetejuegouncuento), El oso Pomposo, Waldo, el lagarto con zapatos, Poeducto de Segovia. Participo en Adviento de cuento, Fundamentales y Contigo en el cole (de la editorial Tres patas y pico) y en Érase una vez (editado por la Diputación de Albacete). Mes a mes (editorial Trastín) y Un tesoro lleno de palabras (de Anaya Infantil y Juvenil) Colaboro en los libros solidarios:Miradas con alas, Lo pequeño es grande (Bichos editorial) Biblioteca de sueños. Colaboro semanalmente con la revista digital Guía Infantil desde el año 2015. Mis cuentos y poesías están en editoriales y plataformas educativas de muchos lugares del mundo.

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