lunes, 7 de octubre de 2019

EL SABIO SEBASTIÁN (Sebastián de Covarrubias)

Hoy os dejo un cuento infantil inspirado en Sebastián Covarrubias, el lexicógrafo español del siglo XVI al que se le atribuye el primer diccionario del castellano. Animo a los niños a descubrir palabras nuevas y a usar más el diccionario.
Espero que os guste.
Un beso con achuchón.
 



EL SABIO SEBASTIÁN
 
Sebastián recogía diariamente una palabra diferente para aprender su significado y la echaba a un saco; ya tenía más de mil.

—¿Para qué quieres tantas palabras? —le preguntó un vecino del pueblo extrañado.

—Me gusta aprenderlas y saber lo que significan; algún día seré  millonario en palabras.

—¿Millonario de palabras? ¡Vaya tontería! —exclamó  el vecino.

Pasaba el tiempo y el saco aparecía cada vez más lleno; ya tenía dos mil palabras.

—¿Aún sigues recogiendo palabras? ¡Qué estupidez! —le dijo el vecino mofándose de él al verlo cargando con el saco.

Pasaron los años y Sebastián había recogido tantas palabras que las tuvo que repartir en cientos de sacos; ya tenía más de ochenta mil.

Pasó un chiquillo corriendo por la plaza del pueblo y Sebastián dijo:

—¡Este mozalbete es un astuto agibílibus!

—¡¿Qué has dicho?! —gritó la madre, airada, pensando que había dicho algo horrible de su pequeño.

Y Sebastián le explicó el significado de esa extraña palabra dejando a la madre tranquila.

Un día llegó al pueblo un hombre montado en un  equino.

—¡Buenos días! ¡Bonito burdégano!  —saludo Sebastián dando la bienvenida al forastero.

—¿Y eso qué es? —dijo el hombre con los ojos abiertos como platos.

Y Sebastián se lo explicó porque conocía al animal mejor que su dueño.

Otro día pasó por el pueblo un vendedor que ofrecía a los vecinos un raro artilugio: un tubo negro que en su interior tenía tres espejos inclinados y multiplicaba unas imágenes muy bonitas al mirar por él.

—¡Un caleidoscopio! —exclamó Sebastián feliz.
—¡¿Un quéééé?!  —gritaron todos sorprendidos.

Y Sebastián se lo explicó porque sabía qué era y lo divertido que resultaba jugar con un caleidoscopio.

Al poco tiempo Sebastián se encontró al vecino que venía de sacarse una muela.

—¡Vecino, estás abuhado!  —le dijo mirándolo a la cara detenidamente.

El vecino que tenía dolores y estaba de muy mal humor lo empujó muy enfadado.

—¡¿Me estás llamando cara de búho?! —le gritó muy colorado.
—¡Nooooo, cálmate! ¡Estás enajenado! —le dijo, enfadando aún más al vecino  que pensaba que lo insultaba de nuevo.
—¡Ayuda! ¡Me ataca un orate! —gritó Sebastián al verlo fuera de sí, y recibió un nuevo empujón del hombre ignorante que lo hizo caer al suelo.

Cuando el vecino estuvo más calmado Sebastián  le pudo explicar todo.

Además de millonario en palabras, Sebastián se convirtió en un anciano muy sabio; las recogió en un diccionario para que todos pudieran consultar su significado y no hubiera nunca más malos entendidos.

10 comentarios:

  1. Muy bonito el cuento. Una vez con los niños hicimos una actividad dedicada al rescate de palabras que van muriendo por falta de uso. Conseguimos una buena colección. Besitos.

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    1. Seguro que la actividad sería muy entretenida. A mí me encanta rescatar las palabras moribundas.
      Muchas gracias Rita.

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  2. ¡Qué cuento tan bonito, Marisa! Es muy importante tener vocabulario para así expresarnos mejor y entender lo que nos dicen.
    Biquiños.

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  3. Un cuento precioso!
    Que suerte tenemos de disponer de diccionarios, para poder consultar las dudas que tenemos con el vocabulario.
    Besos!

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    1. Sí, es una suerte. Siempre estoy consultando la RAE.
      Gracias espai de contes.
      Un beso con achuchón.

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  4. Un cuento precioso, me gusta. Gracias por compartir.

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  5. Es hermoso el cuento y muy útil para iniciar algún proyecto relacionado con el uso del diccionario.
    Besitos.

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